
Mitos, genética y cuidados reales para entender el crecimiento del cabello negro sin complejos ni falsas creencias.
Hoy quiero hablaros de una de las preocupaciones que, año tras año, vuelve a surgir cuando pensamos en invertir tiempo y dinero en el cuidado de nuestro cabello rizado o afro.
Y es la gran pregunta que muchas mujeres negras nos hacemos:
¿El pelo afro crece?
Y si no crece, ¿realmente merece la pena invertir en su cuidado?
Planteado así, es una pregunta que no tiene demasiado sentido. Todo nuestro cuerpo cambia constantemente: la piel, las uñas, el metabolismo… ¿Por qué nuestro cabello iba a ser diferente?
La respuesta a esta duda está profundamente ligada a cómo hemos aprendido a entender la belleza del cabello. Vivimos condicionadas por un canon eurocentrista, donde la longitud y el aspecto liso no solo son visibles, sino que se presentan como sinónimo de perfección. Frente a eso, nuestro cabello, con textura rizada o muy rizada, no muestra su longitud de forma evidente, a menos que lo alisemos, lo trencemos o lo estiremos.
Pero que no se vea no significa que no crezca.
Cuanto más rizado es el cabello, menos visible resulta su longitud real. Solo cuando estiras los rizos hacia abajo con los dedos ocurre la magia: aparece una largura inesperada. Y entonces sí, llega la sorpresa… y esa sonrisa de victoria frente al espejo.
Para confirmar esta realidad tan clara, me puse a navegar por la red y encontré un artículo que expresa exactamente lo que muchas pensamos sobre los mitos que rodean el crecimiento del cabello afro. Pertenece a la web Black Naps y merece mucho la pena leerlo.
Aquí puedes acceder a la versión en inglés:
http://blacknaps.org/black-hair-growth/
No caigas en ese viejo mito —mil veces desmentido— de que las mujeres negras no podemos tener el cabello largo.
¿Es diferente su cuidado? Sí.
¿Requiere conocimiento y constancia? También.
¿Es imposible? En absoluto.
El crecimiento está ahí. La clave está en entender nuestro cabello, respetarlo y cuidarlo desde lo que es, no desde lo que nunca fue.
El viejo argumento de la genética

Algunas personas culpan a la genética o a su herencia africana del hecho de que su cabello no crezca largo. Sin embargo, en muchos casos, mirar el cabello de nuestros padres no es un buen indicador para determinar hasta dónde puede crecer el nuestro.
Nuestro pueblo arrastra generaciones enteras de malas prácticas en el cuidado del cabello, o simplemente una falta de información adecuada. Por eso, tomar como referencia el crecimiento del cabello de familiares que nunca aprendieron a cuidarlo correctamente no es justo ni realista. Cuando el cabello negro no se trata de forma adecuada, se rompe con más facilidad que otros tipos de cabello, y esa rotura se confunde con falta de crecimiento.
Además, hay otro factor importante: ¿y si tu madre o tu abuela siempre han preferido llevar el pelo corto? En mi caso, por ejemplo, desde que tengo memoria, mi madre nunca ha querido el cabello largo. Cada vez que le crecía un poco, lo cortaba sin pensarlo dos veces. Evidentemente, eso no dice nada sobre el potencial real de crecimiento.
En última instancia, la genética sí juega un papel en el ritmo de crecimiento del cabello, pero la longitud final es el resultado de la genética combinada con los cuidados. Si tu madre o tu abuela tienen el cabello que les sobrepasa el mentón, es muy probable que no sea solo genética, sino también una rutina adecuada.
El libro La ciencia del cabello negro profundiza en este tema y ofrece una explicación más científica de por qué el cabello afro sí crece y de qué depende que lo veamos largo o no.
¿Por qué parece tan difícil hacer crecer el cabello negro?
La realidad es incómoda, pero necesaria: el crecimiento del cabello negro solo es difícil cuando lo hacemos difícil.
Si tu cabello está seco y se rompe constantemente, el problema no es tu genética, sino que no sabes cómo tratarlo. En muchos casos, estamos trabajando en contra de nuestro propio cabello.
El cabello empieza a crecer de verdad cuando dejamos de tratarlo como algo extraño, cuando entendemos que no necesita lucha, sino respeto.
Cuando reduces el uso del calor, dejas de sobrecargarlo con estilos agresivos, le das tiempo para descansar y consigues equilibrar la proteína y la hidratación, entonces empiezas a ver de lo que realmente es capaz tu cabello.
Lo esencial para el crecimiento del cabello negro
El crecimiento del cabello negro es mucho más sencillo de lo que se cree. Se basa en tres pilares fundamentales:
- Baja manipulación (especialmente cuanto más rizado es el cabello)
- Hidratación constante
- Equilibrio entre proteína y humedad
Lo que complica el proceso es que queremos cambiar de estilo continuamente: alisarlo “solo esta vez”, probar ese peinado nuevo, hacer un experimento más. El problema no es hacerlo, sino hacerlo con demasiada frecuencia o de forma incorrecta, porque ahí es donde aparece el daño.
Aprender a usar estilos sin calor, hidratar el cabello de forma eficaz y aprovechar los estilos protectores es lo que realmente te acerca a tu objetivo.
La parte realmente difícil
La parte más difícil del crecimiento del cabello negro no es técnica, es mental.
Es poner la salud del cabello por encima de la estética inmediata y aceptarlo tal y como es.
La doctora Phoenyx Austin habla de esto en su libro If You Love It, It Will Grow. Es una lectura muy recomendable para entender la mentalidad necesaria para que el cabello crezca. Te confronta, te incomoda y, sobre todo, te hace replantearte muchas creencias.
Puedes encontrar más artículos sobre este tema en el blog:
http://blacknaps.org/black-hair-growth/
Aunque este artículo habla de cabello, mi experiencia personal me ha llevado a una conclusión clara: ningún cuidado personal —sea el que sea— llega de verdad si antes no hay aceptación.

El cuidado empieza cuando te aceptas como persona, cuando aprendes a respetarte y a amarte sin reservas. Y ese proceso no es superficial. Requiere mirar hacia dentro, entender quién eres y, sobre todo, plantar cara a las mentiras que se han vertido sobre ti, mujer negra, sin ningún miramiento.
Durante demasiado tiempo nos han dicho quiénes somos, cómo debemos ser y hasta dónde podemos llegar. Desmontar todo eso exige un trabajo interno consciente. Un camino de autoconocimiento, de sanación y de afirmación personal.
Ese camino es, precisamente, el que propone La vida que mereces. Un libro que he escrito yo misma, bajo el seudónimo de Nina Mory, no como una obligación ni como una receta mágica, sino como una herramienta. Un espacio para reflexionar, cuestionar y reconstruirte desde un lugar de verdad.
Por eso te lo recomiendo. Ha sido creado pensando en ti: una mujer negra que quiere ser libre, caminar con la cabeza bien alta por el mundo y vivir sin pedir permiso. Sin disculparse. Sin encogerse.
Porque cuando te reconoces y te sostienes a ti misma, todo lo demás —incluido el cuidado de tu cabello— empieza a florecer.




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