
Más que brillo y nutrición: un gesto de atención hacia ti misma
Hoy quiero hablarte de los aceites naturales y de cómo su uso va mucho más allá del cuidado capilar. Porque cuando tu cabello está sano, no solo se nota por fuera: también cambia la forma en la que te miras y te tratas.
Durante mucho tiempo nos enseñaron a ver el cuidado del cabello como algo superficial.
Como si fuera solo una cuestión de estética.
Pero quienes llevamos rizos sabemos que nuestro pelo habla de nosotras, de cómo nos tratamos y de cuánto nos escuchamos.
Hace unos días compartí un post sobre sérums capilares. Productos eficaces, prácticos, pensados para facilitar nuestra rutina.
Pero hoy quiero volver al origen.
A lo que siempre ha estado ahí: los aceites naturales.
Porque los aceites no solo nutren el cabello.
Sostienen. Protegen. Reparan.
Y lo hacen con paciencia, no con promesas rápidas.
Aceites como el de coco, lavanda o monoi han formado parte de rituales de cuidado durante generaciones. No para “domar” el cabello, sino para respetarlo y acompañarlo. Y ahora, muchas marcas han entendido algo importante: necesitamos productos que se adapten a nuestro ritmo de vida sin perder esa esencia natural.
Por eso han surgido los aceites capilares concentrados en formato sérum. Fórmulas que combinan tradición y comodidad. Que hidratan, aportan brillo y suavidad, pero que también hacen algo más profundo:
calman el cuero cabelludo, regulan la grasa, alivian irritaciones, ayudan a combatir la caspa y acompañan el crecimiento del cabello.
Cuidar tus rizos no es solo que se vean bonitos.
Es que se sientan sanos.
Es que tú te sientas bien contigo.
Porque cuando empiezas a elegir productos que respetan tu cabello, muchas veces también empiezas a elegirte a ti.
Para ponértelo fácil, he preparado una selección con los mejores aceites capilares que puedes incorporar a tu rutina, según lo que tu pelo necesita hoy. No para cambiarlo, sino para cuidarlo como merece.
Entre todos los aceites naturales, hay uno al que siempre vuelvo: el aceite de ricino negro (Black Castor Oil).
Es mi favorito.
Aunque no tenga aplicador de gotero y su textura sea más densa, es un aceite que recomiendo, especialmente si buscas fortalecer el cabello, estimular el crecimiento y aportar más cuerpo a la fibra capilar. Con poca cantidad es suficiente, y aplicado con constancia marca la diferencia.
Si te interesa profundizar en el uso de aceites naturales y aprender a preparar tus propios productos para el cuidado del cabello, he creado un ebook práctico y sencillo donde comparto distintas combinaciones y recetas para incorporar estos aceites a tu rutina de forma consciente.
LISTADO DE ACEITES NATURALES PARA EL CUIDADO DEL CABELLO
Puedes presentarlos como lista o en pequeños bloques.
Aceite de ricino negro (Black Castor Oil)
- Estimula el crecimiento
- Fortalece la raíz
- Aporta grosor y resistencia
- Ideal para masajes en el cuero cabelludo
Aceite de coco
- Nutre en profundidad
- Aporta brillo
- Ayuda a reducir la pérdida de proteínas
Aceite de jojoba
- Regula la grasa del cuero cabelludo
- Muy similar al sebo natural
- Ideal para cueros cabelludos sensibles
Aceite de argán
- Aporta suavidad
- Reduce el encrespamiento
- Protege la fibra capilar
Aceite de oliva
- Fortalece
- Mejora la elasticidad
- Ideal para mascarillas caseras
Aceite de almendras dulces
- Suaviza
- Aporta brillo
- Muy ligero, ideal para sellar la hidratación
Aceite de aguacate
- Rico en vitaminas
- Nutritivo
- Ideal para cabellos secos o dañados
Aceite de lavanda (esencial, diluido)
- Calma el cuero cabelludo
- Ayuda a combatir la caspa
- Aporta sensación de bienestar

Aceites naturales
Guía para cuidar tu cabello de forma consciente
Si te interesa profundizar en rituales de cuidado más conscientes, no solo para tu cabello, sino también para tu vida, en La vida que mereces hablo de cómo empezar a elegirte sin culpa y con honestidad.

La vida que mereces
La vida que mereces es un libro para mujeres que sienten que ya no quieren seguir postergándose y desean empezar a elegirse con honestidad y sin culpa.
Nota final:
Cuidar tu cabello no es solo una cuestión de productos.
Es una forma de atención.
De escucha.
De presencia.
A veces empezamos por el pelo, por algo visible y cotidiano, y sin darnos cuenta también empezamos a tratarnos con más respeto. Con más calma. Con más intención.
Porque cuando te das el permiso de cuidarte, aunque sea en pequeños gestos, algo empieza a cambiar.
Y ese cambio no siempre se nota de inmediato, pero se siente.




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