
Cómo acompañar al cabello después del cloro: Cuenta como acto de cuidado
Aunque para la mayoría de las personas pensar en piscinas y cloro evoca automáticamente el verano y el calor, para quienes amamos nadar, cualquier momento del año es bueno para zambullirse en el agua. La piscina no es solo un plan estacional: es disfrute, movimiento y bienestar durante todo el año.
El problema aparece cuando el cloro —especialmente combinado con el sol y el calor— empieza a pasar factura al cabello. Rizos más secos, sin brillo, con frizz, más enredos de lo habitual y una sensación general de cansancio capilar. No es un fallo tuyo ni de tu rutina: es la respuesta natural de un cabello que ha estado expuesto de forma continuada a un agente deshidratante como el cloro.
Cuidar del cabello no significa renunciar a nadar, sino aprender a acompañarlo después, compensar lo que pierde y respetar sus tiempos de recuperación.
Aquí no vas a encontrar soluciones milagro, sino gestos conscientes y sostenidos que ayudan al cabello a volver poco a poco a su equilibrio.
Si quieres profundizar en el uso consciente de los aceites vegetales y aprender a elegirlos según las necesidades reales de tu cabello, he preparado un PDF donde explico cómo integrarlos en tu rutina sin exceso ni confusión.
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Cómo acompañar al cabello después del cloro
Cortar como acto de cuidado
Si llevabas tiempo pensando en sanear puntas o cambiar de estilo, este puede ser un buen momento. Cortar no es castigo ni renuncia: es eliminar lo que ya no está sano para permitir que el cabello crezca con más fuerza y coherencia.
Dar descanso a los procesos químicos
Tras el verano, el cabello suele estar sensibilizado. Evitar tintes durante una temporada es una forma de respetar su fragilidad y no añadir más estrés del necesario.
Menos tensión, menos manipulación
Un cabello deshidratado se rompe con facilidad. Reducir: recogidos tirantes, peinados forzados y el exceso de manipulación ayuda a conservar la fibra capilar y evitar roturas innecesarias.
Nutrir de forma constante, no puntual
Las mascarillas intensivas con ingredientes como manteca de karité, aceites vegetales (coco, argán, jojoba…) ayudan a devolver elasticidad y suavidad. La clave no es la cantidad, sino la regularidad.
Limpieza suave y con intención
Usa champús y acondicionadores con un plus de hidratación. Durante el lavado, prioriza el cuero cabelludo y permite que los largos reciban el cuidado sin fricción excesiva.
El pre-poo como gesto protector
Aplicar un aceite vegetal antes del lavado protege la fibra capilar del efecto resecante del champú. Es una forma sencilla de cuidar antes incluso de limpiar.
Finalizar el lavado con atención y respeto
Aclara primero con agua templada y termina con un enjuague frío. Este pequeño gesto ayuda a sellar la cutícula y aporta brillo sin esfuerzo extra.
El cuidado continúa después
Una vez iniciado el proceso de recuperación, es importante sostenerlo en el tiempo. Una mascarilla intensiva semanal ayuda a que el cabello recupere progresivamente su nivel natural de hidratación.
Si te inclinas por el cuidado natural, los acondicionadores caseros elaborados con aceites como el de coco o aguacate pueden ser grandes aliados. No solo hidratan y aportan brillo, también ayudan a mantener la humedad en el cabello, evitando la sequedad prolongada.

Guía de recetas caseras para el cuidado del cabello natural.
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Como siempre, espero que este post, al igual que los anteriores, te ayude a cuidar tu cabello con más conciencia y calma.
Si tienes alguna pregunta, puedes escribirme a través del blog o contactarme por Instagram.
Un saludo y hasta el próximo post.




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