
¿Y qué hay de malo en ser un mono?
Ser una mujer negra en la vida cotidiana no es solo existir. Es resistir.
Miradas de desprecio. Juicios constantes. Sexualización perversa. Insultos.
Y entre todos ellos, uno se repite con insistencia:
“mono”, “chimpancé”, “gorila”.
No es casual. Es racismo. Es deshumanización. Es la forma más simple de intentar justificar el maltrato: convertirte en “menos que humano”.
Escuchar esto durante años, duele. Y sigue doliendo a millones de personas negras en todo el mundo.
Pero hay algo que cambia cuando dejas de reaccionar y empiezas a pensar:
¿Qué significa realmente ser un primate?
- No conozco a ningún mono que haya excalvizado a un raza entera
- Intentado exterminar pueblos enteros.
- Ni que venda y abuse de sus propios hijos.
- Ni que destruya culturas por no entenderlas.
- Ni que observe cómo miles de personas mueren… y mire hacia otro lado.
- Y mucho menos que convierta la muerte de miles de niños y mujeres en un video juego. Mietras baila al son de la música
Eso no pertenece al reino animal.
Eso pertenece al ser humano.
Y ahí es donde el insulto pierde fuerza.
Porque si “mono” significa no ser parte de esa crueldad, entonces deja de ser un insulto.
Así que adelante.
Llámame mono.
Pero entiende bien lo que estás diciendo.
Y si después de todo lo que has leido, sientes que ya no quieres seguir sobreviviendo en un mundo que intenta reducirte, entonces no lo ignores.
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